Creencia religiosa

February 8th, 2012

Algunas personas dicen que la afirmación de que “la vida comienza en la concepción” es solo una “creencia religiosa”. Sin embargo, la siguiente cita se puede encontrar en un libro de cómo realizar abortos: “La concepción, es la única etapa durante todo el curso de eventos, en que por un breve momento de la vida, algo sucede que es de suma importancia…¿Qué tan diferente es el feto diez minutos antes de la intervención y diez minutos después, o sea, diferente en el sentido que afecta su valor? (Abortos de Segundo Trimestre: Perspectivas después de una década de experiencia, Berger et al., eds. P.215)

Los más pobres de los pobres

February 7th, 2012

“Respeto por la vida humana nos llama a defender la vida de estas y de otras amenazas… Pero aún asi, el aborto y la eutanasia se han convertido en amenazas constantes a la dignidad humana porque atacan directamente a la vida misma , el más fundamental de los bienes humanos y la condición para todos los demás. Se cometen en contra de los más débiles e indefensos, los que son verdaderamente ‘los más pobres de los pobres’” (Los Obispos Católicos de E.E. U.U., Vivir el Evangelio de la Vida, 1998, no.5).

Tres Poderes

February 6th, 2012

Si uno hace un recorrido por el Capitolio en Washington D.C., eventualmente llega a un cuarto relativamente pequeño en el sótano. Es la antigua Corte Suprema. Antes de que tuviera su propio edificio en la vereda de enfrente, la Corte Suprema solía estar debajo del edificio donde se reunen, deliberan y votan nuestros legisladores federales. El significado simbólico de este hecho es, por supuesto, que nos gobernamos a nosotros mismos. Nuestros representantes electos, que son responsables frente a nosotros, sancionan leyes. Los jueces no. Simplemente juzgan si se ha violado una ley en un caso particular por parte de partes determinadas.

O por lo menos, eso es lo que se supone que hagan.

Vivimos en una era de activismo judicial, o como algunos la han llamado de tiranía judicial. Los jueces anulan leyes y escriben nuevas a diestra y siniestra, sin precedente y sin razón. Por ejemplo, la decisión de la Corte Suprema en 1962 en el caso Engel v. Vitale, atacó el principio establecido de oración en las escuelas, declarando que una oración voluntaria, sin denominación en una escuela pública es inconstitucional. La Corte no pudo citar un solo precedente para justificar su prohibición. “Durante 170 años a partir de la ratificación de la constitución y la carta de derechos (Bill of Rights), ninguna corte jamás ha anulado una plegaria, en ninguna forma, en ninguna jurisdicción” (Barton, Original Intent, p. 159).

A partir de ese momento, las cosas fueron barranca abajo en distintas decisiones. En 1973, las decisiones Roe vs. Wade y Doe vs. Bolton desencadenaron el holocausto del aborto. En su disenso, el Juez Byron White pronunció la célebre afirmación que la Corte había hecho “un ejercicio de puro poder judicial…un ejercicio improvidente y extravagante del poder de revisión judicial”.

Ahora las cortes están alterando la naturaleza misma del matrimonio como una unión entre un hombre y una mujer.

Los padres fundadores sabían los peligros de un sistema judicial que tratara de controlar el resto del gobierno. Thomas Jefferson escribió: “El germen de la disolución de nuestro gobierno federal está en la constitución de la magistratura federal;… trabajando día y noche como la gravedad, ganando un poquito hoy y otro poquito mañana, avanzando con su paso silencioso como un ladrón, sobre el campo de las jurisdicciones, hasta que todo sea usurpado”. (Bergh, Writings of Thomas Jefferson, Vol. XV, pp. 331-332)

Los fundadores establecieron tres poderes distintos en el gobierno: legislativo, ejecutivo y judicial, y dejaron claro que “cada uno de los tres poderes tiene el mismo derecho a decidir por si mismo cual es su función de acuerdo a la constitución, sin considerar lo que los otros hayan decidido para ellos sobre la misma cuestión”. (Thomas Jefferson, ibid., p.215). En otras palabras, el presidente y los miembros del congreso se compromenten a respetar la constitución, no la opinión de la Corte sobre la constitución.

Poco a poco, los estadounidenses se están levantando contra la tiranía judicial y claman por un cambio. Es tiempo de hacer de esto un tema electoral clave y elegir líderes que entiendan que el pueblo, no las cortes, deciden la dirección que tomarán nuestras políticas nacionales.

P. Frank Pavone

Director Nacional, Sacerdotes Por la Vida

Derechos

February 3rd, 2012

“Todo llamado en favor de los derechos humanos es una ilusión si se ataca el derecho a la vida” (Obispos de los EU, Faithful Citizenship, 1999)

¿Qué pasaría si le dijeran que todos sus derechos están garantizados y asegurados, excepto su derecho a la vida? ¿No sería esto una promesa falsa? Después de todo, nuestros derechos no sirven de nada si no estamos vivos para disfrutarlos.

Éste es el problema con los candidatos que parecen buenos porque promueven todos los derechos, pero impiden que los niños nazcan privándoles así el poder disfrutar de esos derechos. Ése es el problema de la mentalidad “pro-aborto”. Escoger terminar con la vida de un bebé por medio del aborto es negarle a ese bebé todos sus derechos presentes y futuros.

El gobierno no tiene autoridad para hacer esto. Por el contrario, el gobierno existe para garantizar los derechos del pueblo. Algunos candidatos dicen no saber cuando comienza la vida. ¿Quiere decir esto, que si ellos van un día de casería y ven algo que se mueve detrás de un arbusto, le disparan sin cerciorarse primero si se trata de un animal o un hombre? De no ser así, entonces, ¿por qué justifican el aborto sin estar seguros de qué es lo que están destruyendo?

Tenemos la responsabilidad moral de votar. No hay ningún candidato perfecto, pero las elecciones de éste año pueden acercar más a nuestra nación a la santidad moral con respecto a éste tema. Cuando usted vote, asegúrese que conoce la opinión de sus candidatos acerca del aborto, “el tema de los derechos humanos es fundamental para todo hombre y mujer de buena voluntad” (Obispos de los EU, Resolución sobre el Aborto, 1989)

Un principio básico

February 2nd, 2012

Llevar el respeto por la dignidad humana a la política práctica puede ser una tarea difilícisima. Hay una gran gama de asuntos que tocan a la protección de la vida humana y a la promoción de la dignidad humana. La gente bien intencionada, con frecuencia, no está de acuerdo con los problemas que hay que resolver , cuales normas se deben adoptar y la mejor manera de aplicarlas . Tanto para los ciudadanos como para las autoridades elegidas, el principio básico es simple: Debemos empezar con el compromiso de nunca matar intencionalmente, ni participar en la matanza de cualquier vida humana inocente, no importa lo defectuosa, mal formada, minusválida, o desesperada que parezca. En otras palabras, la opción de cierta manera de actuar es siempre y radicalmente incompatible con el amor de Dios y la dignidad de la persona creada a Su imagen. El aborto directo nunca es una opción moralmente tolerable.” (Los Obispos Católicos de E.E. U.U., Vivir el Evangelio de la Vida, 1998, no.21).

Principios Morales

January 27th, 2012

“La enseñanza católica ofrece un consistente conjunto de principios morales para evaluar cuestiones, plataformas y campañas. Debido a nuestra fé en Jesucristo, empezamos con la dignidad de la persona humana. Nuestra enseñanza nos incita a proteger la vida humana desde la concepción hasta el momento de la muerte natural, a defender al pobre y al desamparado, y a trababjar a favor de una sociedad más justa y un mundo con más paz.” (La Junta Administativa de los Obispos Católicos de E.E. U.U.,Ciudadanos Comprometidos, 1999, p.10).

Autoridades Públicas

January 26th, 2012

 

“Las autoridades públicas que tenemos son las que nos merecemos. Su virtud-o falta de ella-es un juicio no sólo sobre ellos, sino sobre nosotros. Por eso, urgimos a nuestros hermanos ciudadanos que vayan más allá de la política partidista, que analicen las promesas de las campañas con un ojo crítico y que escojan sus dirigentes políticos según su prinicipio, no su afiliación política o el interés propio.” (Los Obispos Católicos de E.E. U.U., Vivir el Evangelio de la Vida, 1998, no.34)

Sacerdocio – Ni un Momento de Duda

January 17th, 2012

 

En aquella noche tranquila, el rector del seminario llamó a los miembros de mi clase uno por uno. Los pasillos y la capilla del Seminario San José (Dunwoodie) en New York estaban todos quietos y en silencio.

Llegó mi turno, y el rector me dijo que en nombre del Arzobispo de New York (John O’Connor), me transmitía que yo había sido llamado al sacerdocio.

Durante los doce años anteriores a esa noche, yo había estado escuchando esa llamada al sacerdocio dentro de mí. Ahora, yo sabía sin ninguna duda que esa llamada venía de Dios. La Iglesia la había afirmado. Caminé desde la oficina del rector hasta la callada y oscura capilla y me arrodillé ante el tabernáculo. “Ahora estoy seguro, Señor. Ya no tengo que discernir más mi vocación. Ahora mi foco es simplemente vivirla fielmente.”

Desde entonces, no ha habido un solo día, ni siquiera un solo momento, en el cual me haya preguntado o dudado de mi llamado al sacerdocio sagrado. Ni una sola vez he tenido que mirar atrás, o a la derecha o a la izquierda. De hecho, les he dicho a muchas personas que no encontrarán un sacerdote más contento que yo en su trabajo y en su vocación.

El 12 de noviembre de este año, celebré el 23 aniversario de mi ordenación. Muchos buenos deseos, oraciones, y felicitaciones fueron derramadas en mi correo electrónico, Facebook y Twitter, y en nuestras oficinas centrales.

Al observar este aniversario, rodeado por el gozoso amor de las Discípulas del Seños Jesucristo, una carismática, comunidad de Hermanas Franciscanas aquí en Prayer Town, TX (www.dljc.org), pensé mucho en el mosaico que está sobre la puerta trasera de mi parroquia de origen. Ver esto me atrajo al sacerdocio, porque muestra al Señor dándo la Eucaristía, con estas palabras, “El que coma este pan vivirá para siempre.”

Pensé en el Cardenal O’Connor, quien me ordenó, y me enseño tanto ser un sacerdote al igual que un líder pro-vida. Pensé en mi amigo Fr. Benedict Groeschel, CFR, quien me revistió en la ceremonia de mi ordenación.

El Sacerdocio es verdaderamente una vocación para dar vida, y en mi caso, para ser enviado en defensa de las vidas más indefensas de todas, las de los no nacidos.

He adquirido la práctica de cada día rezar por aquellos a quienes he servido en el pasado—todos aquellos a los que he bautizado, absuelto, ungido, casado, confirmado y bendecido, todos aquello a los que les he predicado, por los que he ofrecido misas, a los que les he dado la comunión, y a los que he enterrado, con la cierta esperanza de la resurrección. También rezo por aquellos a quienes Dios sabe, en su Providencia, que en el futuro les serviré. Es una práctica maravillosa que he recomendado a sacerdotes y diáconos; esta práctica envuelve toda nuestra vida de ministerio en un movimiento de oración y alabanza.

¡Gracias a todos por ayudarnos a nosotros los ordenados a permanecer fieles y gozosos en nuestro ministerio!

P. Frank Pavone

Director Nacional, Sacerdotes Por la Vida

Conjunto de principios morales

October 31st, 2011

“La enseñanza católica ofrece un consistente conjunto de principios morales para evaluar cuestiones, plataformas y campañas. Debido a nuestra fé en Jesucristo, empezamos con la dignidad de la persona humana. Nuestra enseñanza nos incita a proteger la vida humana desde la concepción hasta el momento de la muerte natural, a defender al pobre y al desamparado, y a trababjar a favor de una sociedad más justa y un mundo con más paz.” (La Junta Administativa de los Obispos Católicos de E.E. U.U.,Ciudadanos Comprometidos, 1999, p.10).

La virtud publica

October 27th, 2011

“Para los católicos, la virtud pública es tan importante como la privada en la reconstrucción del bien común. En la tradición católica, la ciudadanía responsible es una virtud; la participación en el proceso político es una obligación moral. Todo creyente esta llamado a formar parte de una ciudadanía responsable, a ser un participante informado, activo, y serio en el proceso político.” (La Junta Administativa de los Obisbos Católicos de E.E. U.U., Ciudadanos Comprometidos, 1999, p.9).