“¿Qué deben hacer hoy los católicos por su patria? La respuesta es:
no
mentir. Si decimos que somos católicos, debemos probarlo.” (p.197)
Esta claridad refrescante y lenguaje directo es lo que uno encuentra a
través del nuevo libro del Arzobispo Charles Chaput, Dad al César (Render
unto Caesar). Este libro es una excelente manera de prepararnos para las
próximas elecciones. Resume los motivos por los cuales los católicos debemos
involucrarnos activamente en el proceso precisamente como católicos y no
a pesar de ser católicos. Más aún, el libro es una lectura indispensable
durante todo el año porque resume los principales desafíos que enfrenta la
Iglesia en la vida pública y sus soluciones clave.
El título del libro nos recuerda el pasaje en Mateo 22 cuando le
preguntan a Jesús si es legítimo pagar impuestos al emperador. “Dad al César
lo que es del César,” responde y “a Dios lo que es de Dios.” La moneda le
pertenece al César porque lleva la imagen del César. La humanidad le
pertenece a Dios porque lleva la imagen de Dios y eso incluye al mismísimo
César. En otras palabras, hay Uno al que también el César debe obedecer.
Este pasaje del Evangelio es el marco de referencia de este nuevo libro.
Los fieles cristianos están llamados a ser y deben ser ciudadanos fieles. El
arzobispo Chaput muestra a partir de ejemplos históricos, la enseñanza de la
Iglesia y claros razonamientos que el gran experimento de la democracia
americana nunca quiso excluir a la religión y que el Catolicismo no es
incompatible con la vida en el sistema americano de gobierno.
El subtítulo del libro es apropiadamente “Servir a la nación viviendo
nuestras creencias católicas en la vida política” (Serving the Nation by
Living our Catholic Beliefs in Political Life). Se afirma que la
adhesión fuerte y sin excusas al Catolicismo y a su promoción de manera
pública, aún en la vida política, sirve a la nación. No subvierte a
la nación ni busca socavar la legítima autonomía de las instituciones
seculares. Tampoco se esconde detrás de esas instituciones. Cuando los
ciudadanos católicos viven vigorosamente su Catolicismo, el servicio a la
nación es su motivación y su efecto. El Arzobispo Chaput explica:
“La democracia americana no le pide a los ciudadanos que dejen a
un lado sus profundas creencias morales y religiosas en beneficio de la
política pública. De hecho, exige exactamente lo opuesto. La gente se
puede equivocar. La mayoría de los votantes puede estar desinformado o
sesgado o sencillamente equivocado. Luego, la democracia americana, para
poder sobrevivir, depende de gente con carácter que pelea por sus principios
en los ámbitos públicos, legalmente, éticamente, sin violencia, pero
ferozmente y sin excusas. Cualquier otra cosa sería una forma de robo
contraria a la salud de la nación. (p.146-147)
Tomando ejemplos de la historia incluyendo a Constantino y Sto. Tomás
Moro, el Concilio Vaticano II y John Courtney Murray, el Cardenal Joseph
Ratzinger (ahora Benedicto XVI) y varios políticos cuya reputación con la
Iglesia deja que desear, el Arzobispo Chaput no presenta un análisis
académico, sino un llamado pastoral que es académicamente sólido, brota del
corazón y profundamente necesario en este momento en la historia de la
Iglesia en los Estados Unidos. “Esta es la cuestión,” afirma, “los católicos
estadounidenses enfrentan una crisis de fe, misión y liderazgo y la tarea de
corregir esto incumbe por igual a los laicos católicos y sus
obispos.” (p.182)
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