Nunca antes había visto un abuso más desvergonzado y tanta
distorsión de las palabras de alguien como los recientes artículos publicados
por algunos medios seculares y católicos con relación a un memo sobre el aborto
y la votación que escribió el Cardenal Joseph Ratzinger del Vaticano.
El cardenal escribió: "No todas las
cuestiones morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia...
Aún entre los católicos puede haber una legítima diversidad de opinión sobre la
guerra y la aplicación de la pena de muerte, pero sin embargo, no puede haberla
con relación al aborto y la eutanasia... Un católico sería culpable de
cooperación formal con el mal, y por lo tanto indigno de presentarse a recibir
la Sagrada Comunión, si deliberadamente votara por un candidato precisamente por
su postura permisiva sobre el aborto y la eutanasia".
Es bastante claro. Aquellos que quieren que el aborto siga
siendo legal y por lo tanto votan por candidatos que han prometido hacer esto,
pecan y están excluidos de la comunión.
¡Algunas publicaciones en cambio dicen que el Vaticano ahora
ha dado permiso a los católicos para votar por candidatos que promueven el
aborto! Un artículo que he visto decía que esto era cierto "si un votante sentía
que la posición del candidato en otros asuntos pesaba más que su posición sobre
el aborto".
Pero si el aborto pesa más que otras cuestiones no es algo que
se decida por los sentimientos del votante. El Santo Padre ha escrito que
"Se ha hecho habitual hablar, y con razón, sobre los
derechos humanos; como por ejemplo sobre el derecho a la salud, a la casa, al
trabajo, a la familia y a la cultura. De todos modos, esa preocupación resulta
falsa e ilusoria si no se defiende con la máxima determinación el derecho a la
vida como el derecho primero y fontal, condición de todos los otros derechos de
la persona…" (Christifideles Laici, n.38)
Más aún, la totalidad del episcopado de los Estados Unidos, ha
llegado a decir que el aborto legal es tan inaceptable que podría incluso
requerir que aboliéramos íntegramente nuestro sistema de gobierno. Las palabras
exactas se encuentran en el párrafo 4 del documento Vivir el Evangelio de la
Vida, y dicen:
"Cuando la vida política de los estadounidenses se
convierte en un experimento con la gente en vez de por y para ella, no valdrá la
pena continuarlo. Se puede argumentar que nos estamos acercando cada vez más a
ese día".
El memo del cardenal Ratzinger no resuelve el dilema en el que
se encuentran muchos buenos católicos cuando todos los candidatos, por lo menos
entre los que tienen posibilidades de ganar, parecieran apoyar por lo menos
algún tipo de aborto. ¿Entonces, qué hacemos? ¿Tenemos que votar por un
candidato que no tiene una base suficiente para ganar? ¿Tenemos que abstenernos
de votar? La respuesta a ambas preguntas es no. Podríamos votar por el candidato
que apoya menos abortos que su oponente. Esto se basa en la siguiente oración
tomada de una nota al pie en el memo del cardenal:
"Cuando un católico no comparte la postura a favor del
aborto de un candidato... pero vota por ese candidato por otras razones,... se
puede permitir en presencia de razones proporcionadas".
El cardenal ya había explicado que el aborto no es
proporcional a otras cuestiones, aunque es ciertamente proporcional a sí mismo.
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