El 18 de junio pasado, los obispos de los Estados Unidos
emitieron una declaración muy oportuna que se titula Los Católicos en la Vida
Política (Catholics in Political Life). La declaración es una prueba de
fidelidad a su responsabilidad de corregir y amonestar a aquellos que se desvían
de la ley moral, al tiempo que muestra un deseo ferviente de ofrecer un diálogo
personal y dirección a aquellos que pudieran estar teniendo dificultades para
adherirse a esa ley. Más aún, es una declaración que responde a las inquietudes
del corazón de muchos católicos, asegurándoles que los obispos no han sido
silenciados con intimidaciones, ya sea por los recientes escándalos en el
sacerdocio o por las amenazas perennes de acciones judiciales por parte de
aquellos que piensan que la "separación entre Iglesia y estado" significa que la
Iglesia debe permanecer en silencio cuando el estado hace algo malo.
La declaración es una presentación y aplicación breve, clara y
lógica de algunos principios fundamentales de la enseñanza moral católica. Los
obispos reconocen que el aborto es un problema peculiar entre las multifacéticas
preocupaciones de los católicos en la vida política. No obstante mencionar
"la vida y la dignidad humanas, el matrimonio y la familia, la guerra y la paz,
las necesidades de los pobres y las demandas de justicia", el documento se
concentra en el "asesinato del niño por nacer" y afirma que ese acto
"es intrínsecamente malo siempre y no puede justificarse nunca". No se puede
decir lo mismo de la guerra, la pena capital, o cualquier decisión política
específica que no contradiga principios morales fundamentales.
Intrínsecamente malo significa que no puede haber disputas sobre las
circunstancias en las que el acto pudiera ser justificado o que permitan su
continuación. En otras palabras no hay valores compensatorios que nos releven de
nuestra obligación de trabajar para eliminar todos los abortos.
La declaración establece varias conexiones importantes. Dado
que el aborto es intrínsecamente malo, el estado no puede permitirlo. Por lo
tanto, un órgano gubernativo que lo permite coopera con el mal. Considerando
que esto es lo que de hecho ha pasado en los Estados Unidos, la declaración
afirma que los legisladores pecan si no trabajan para corregir tal situación. En
este punto de la declaración, la palabra cooperar ha sido utilizada tres
veces, enfatizando la gravedad del tipo de pecado descripto.
Los obispos señalan después que no hay "división entre
creencias y acción pública, entre principios morales y elecciones políticas".
Retomando una vez más el tema de la cooperación, los obispos expresan su
preocupación pastoral por aquellos funcionarios públicos que han devenido
"cooperadores en el mal en forma pública". Depués vinculan esto a la Sagrada
Comunión, para la que se requiere un previo examen de conciencia. Señalan que
"este examen de conciencia incluye la fidelidad a la enseñanza moral de la
Iglesia en la vida personal y pública". En otras palabras, no es suficiente
que una persona esté bien con Dios en la privacidad de su conciencia; uno debe
estar bien con Dios también en el ámbito que todos pueden ver: las acciones
públicas.
En Priests for Life estamos agradecidos por esta declaración.
La pelota se encuentra ahora en nuestro terreno. Alentemos a nuestros líderes
espirituales difundiendo ampliamente su declaración.
Sacerdotes por la Vida
PO Box 141172 • Staten Island, NY 10314
Tel. 888-735-3448, (718) 980-4400 • Fax 718-980-6515 cartas@sacerdotesporlavida.org