LEALTADES POLITICAS
HOMILIA EN EWTN EL 26 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
P. Frank Pavone, Priests for Life
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Hermanos y hermanas, una forma en la que comprendemos como era Jesús, es
al leer con quien lo comparaba la gente. Este día, nos encontramos con un
narrativo de lo que la gente decía de Jesús, "unos decían que era Juan el
Bautista o Elías u otro profeta."
Había ciertas cualidades de Jesús, ya fuese su estilo de hablar, o su forma
de comportamiento, que le hacia recordar a la gente sobre estos otros
personajes, por lo tanto, lo que leemos en las escrituras sobre estas otras
gentes, nos revela de cierta manera algo acerca de Jesús. Pues ¿adivinen qué? Si
eso nos revela algo acerca de Jesús, entonces nos revela algo sobre nosotros.
Puesto que somos el pueblo de Cristo, el cuerpo de Cristo, quienes hemos sido
llamados a imitarlo y de hecho a continuar su misión en la tierra.
Una de las cualidades que tenían Juan el Bautista y Elías, fue que retaron a
los reyes. Los retaron directa y poderosamente a vivir de acuerdo a las leyes de
Dios. Juan le dijo a Herodes sobre su quebrantamiento de la ley de Dios con
respecto a estar casado con la esposa de su hermano. Juan dio testimonio ante
las autoridades civiles que ellos no tenían el poder de cambiar las leyes de
Dios.
¿Se recuerdan de Elías? Confrontó al rey Ahab sobre la adoración y culto a
dioses falsos. Le recordó que había solo un Dios, único y verdadero. Y por eso,
se encontró con muchos problemas. De hecho, ambos se vieron en bastantes
problemas con las autoridades civiles. Sin embargo fueron recompensados por la
única autoridad que tiene poder de decir algo al respecto. El mismo Dios.
Este es mi punto, Estos hombres tuvieron la oportunidad de retar a los reyes.
Ustedes y yo tenemos la oportunidad no solo de retarlos sino de escogerlos.
Escogerlos. ¿Acaso no creen que tenemos la responsabilidad de escoger a quienes
serán nuestros líderes?
Leemos en el Antiguo Testamento que la manera en la que actuaban los reyes
era para guiar a la gente a renovar la alianza con la que Dios los había
bendecido o para guiarlos en contra de esa alianza.
Era o para una o para otra y si leemos el Antiguo Testamento, vemos que en
los tiempos, la historia pareciera un péndulo que se balancea de un lugar a
otro. Vemos a los reyes fieles, que guiaban al pueblo en las maneras de Dios y
la tierra era bendecida y vemos a los reyes infieles que llevaban a la gente
hacia el pecado y la tierra era maldita porque Dios permitía que sus enemigos la
conquistaran. Eso no era un problema de política, sino un problema espiritual.
El Antiguo Testamento es una historia Teológica. El pueblo que se revelaba en
contra de Dios, no solo sufría espiritualmente, sino políticamente también.
Igualmente es ahora. Nuestros líderes en el gobierno civil nos llevarán ya
sea a vivir de acuerdo a las leyes de Dios o en rebeldía a sus leyes. No estoy
diciendo que alguien se levantará y comenzará a gritar "luchemos en contra de
Dios". Lo que digo es que dirán, como por ejemplo, "el matrimonio no es
necesario entre hombre y mujer, autorizaremos leyes que permitan la legitimidad
de matrimonios del mismo sexo." Díganme si eso es mejor que el rey Ahab, al
rendirle culto a dioses falsos.
Hermanos y hermanas, si creemos que el gobierno tiene la autoridad de cambiar
las leyes de Dios, es mejor que comencemos a adorar algún templo o un ídolo
porque no existe diferencia entre eso y la violación de la alianza. Si
escogemos, votando, a alguien para un cargo público que va a hacer lo mismo, es
como si fuéramos los domingos a rendirle culto a ídolos. Estamos igualmente
violando las leyes de Dios.
Por supuesto que si alguien dice que quiere ser nuestro líder, nuestro
senador, gobernador, presidente, o un juez pero diga que está bien que el
gobierno permita que se asesinen a los niños no nacidos. Y siempre y cuando las
mujeres digan que no interferirán, que son pro-choice, o de libre decisión.
¿Creen que si alguien vota por una persona así, no esta violando las leyes de
Dios? ¿Acaso no saben que sí tenemos responsabilidad ante Dios? ¿Que cuando se
escogen a los líderes, tenemos responsabilidad aunque sea un poco, por si
respetarán o no las leyes de Dios? Somos responsables de que los que pasarán
leyes en nuestra sociedad tengan noción de que existe una autoridad mayor a
quien ellos y nosotros estamos sujetos a obedecer.
Hermanos y hermanas, actualmente nuestros líderes no están construyendo
templos de adoración a dioses falsos, pero cuando se toman el derecho de
asesinar a los no nacidos o al redefinir al matrimonio o cualquier cosa que
hagan que vaya en contra del Evangelio, entonces nos están guiando a la falsa
adoración. Tenemos un deber, no solo una oportunidad, un deber de tomar parte
activa en el proceso de que esta gente sea puesta en cargos públicos o sean
retirados del gobierno.
Permítanme decirles que la pregunta que más me hacen en todo el país es
"¿cuándo, los obispos comenzarán a excomulgar a los políticos Católicos
liberales? " Esta pregunta no solo se hace aquí en los Estados Unidos sino que
en todo el mundo. Yo no pregunto eso, tampoco digo qué es lo que nuestros
líderes espirituales deben hacer. Lo que digo es que la pregunta es constante y
una de las respuestas que he escuchado de algunos en Roma es "bueno, en las
democracias tienen una manera de tratar con ese problema, se llama elecciones."
Sáquenlos del puesto que tienen. Como un pueblo Cristiano, si los líderes los
están llevando en el camino no-Cristiano, voten por alguien que sea diferente.
Por lo tanto, quiero preguntarles algo, pero antes de hacerlo, quiero
hacerles ver la importancia de las elecciones en las que aquí en Estados Unidos
comenzaremos muy pronto, las elecciones de Noviembre. No son como las de hace
dos años, no estamos eligiendo a un presidente pero son igualmente importantes
¿por qué? Porque cuando hablamos de temas como las políticas de nuestra nación
sobre el matrimonio o sobre la protección de la vida, no estamos hablando
simplemente sobre los hechos del presidente. Hablamos sobre las decisiones de
los jueces, sobre las acciones del Congreso. En estas elecciones estaremos
eligiendo un número muy significativo para el Congreso, la casa de
Representantes y el Senado. Esta es la gente que no solo estará definiendo que
tipo de valores tendremos en cuando al matrimonio, a la vida, la familia, o a
los valores Cristianos, sino que ellos determinarán que leyes le pasan al
presidente para que las apruebe o las rechace y qué tipo de leyes salen de los
comités.
Hay que entender cual es el proceso de cómo se hace una ley. Podríamos tener
al mismo San Pablo haciendo leyes pero si la gente de los comités no las pasa,
no saldrán a ningún lado. En otras palabras, el partido que está en poder y sus
filosofías determinarán si las leyes que contradicen sus lineamientos saldrán
del todo a ser discutidas o no, aunque tengan el apoyo total del Presidente. El
presidente no podrá firmarlas si no salen de los comités.
Igualmente es con los jueces. Piensen sobre los cambios radicales que se
llevaron a cabo en la última generación. Nos mira directamente a los ojos la
legalización del aborto. Eso no vino solo porque la gente voto así. Eso es el
resultado de la decisión de jueces que no fueron elegidos. No solo en la corte
Suprema pero los que están a niveles de cortes inferiores. Tenemos tantos jueces
que hacen decisiones sobre la vida, mortalidad, la familia, etc. Ellos toman las
decisiones finales porque el 98% de los casos no llegan a la corte Suprema.
Porque la corte suprema solo maneja el 2% de todos los casos y eso significa que
las cuestiones de vida y moralidad se definen en cortes locales.
¿Por qué digo esto? Hermanos y hermanas, es el Senado de los Estados Unidos
quien confirma a estos jueces. Es el Presidente quien hace las nominaciones y el
Senado toma la decisión de si esos hombres o mujeres terminarán teniendo esa
gran responsabilidad de juzgar las cosas que nos afectan a todos. En otras
palabras, los jueces no son elegidos, pero de cierto modo si lo son, porque al
elegir a la gente del Senado, indirectamente los elegimos a los jueces.
No tenemos mucho tiempo para seguir en esto pero espero que vean lo que estoy
diciendo. Que sin importar si va o no a votar el 5 de Noviembre, o de cómo vota,
es críticamente importante para el futuro de la alianza en este país y en el
mundo.
Dos preguntas sencillas. ¿Se han registrado para votar? Nuestros obispos
publicaron un documento "Vivir el Evangelio de la Vida" en 1998. En dicho
documento nos dicen que nuestra participación en el proceso de elección es una
obligación no una opción, una obligación. Participar en este proceso es una
virtud. No tiene nada de virtuoso quedarse en casa y orar en el día de
elecciones. Tenemos que salir y votar.
Tal vez no pueda salir de casa. Pausemos un momento. Hay bastante gente que
se unen por televisión y radio y no les es fácil ir a votar. Entonces ¿qué
hacer? ¿Significa esto que no tienen voz? ¿Significa que su voto no cuenta? No,
significa que debe utilizar una papeleta de ausencia. Asegúrense de que si están
en una situación de no poder salir, que un amigo o familiar les consiga una
papeleta de ausencia. La llenan en la privacidad de su hogar y la envían por
correo. Tal vez hay gente que estará fuera del Estado, en la universidad o por
lo que sea. Lo mismo aplica. Asegúrense de no perder su voto solo por no estar
físicamente el día de elecciones en su ciudad. Pero, ¿están registrados y
piensan votar?
Segundo, ¿saben algo sobre la gente por quien van a votar? ¿Saben quien esta
postulándose en su Estado para el Senado, o para el Congreso? ¿Conoce a estas
gentes? Si no los conocen, todavía tienen tiempo para averiguar y comparar
analogías de las Sagradas Escrituras. Ellos nos guiarán en los caminos de la
alianza o nos llevarán hacia el pecado.
No digo que son responsables por nuestros pecados. Digo que son responsables
por el clima moral de este país y del mundo. Y si son responsables, no son solo
ellos, sino nosotros también por nuestro voto. No quiero decirles por quien
votar, les pido que voten y que voten con una conciencia Cristiana. Les pido que
voten de manera informada. Les pido que averigüen quien se está postulando en su
Estado y que los comparen con la gente de los Evangelios.
¿Creen en el Evangelio? Entonces voten debidamente. Si no saben, entonces
antes de terminar el día, averigüen. Hay bastante información sobre quién es
quién, si apoyan a los que asesinan a los niños o si apoyan al plan de Dios en
cuestiones de moralidad.
Finalmente, algunas personas no les interesan quienes están en la papeleta.
Permítanme decirles de nuevo. Algunos votan bien y votan fielmente, pero no les
importa el nombre de quién está en la papeleta. Le ponen más atención a la
pequeña letra que va detrás del nombre la cual indica el partido al que ese
nombre pertenece. Permítanme decirles que si solo votan de acuerdo al partido y
no saben si la persona respeta las leyes de Dios, ustedes están fallando en su
obligación moral. Si van a votar diciendo "voy a votar por el partido que mi
Padre votaba o por el que mi abuelo votaba, que tenemos una tradición familiar,
tradición cultura, etc." Están fallando.
Entonces hermanos y hermanas, ya es hora de averiguar si el partido tiene
respeto a las leyes de Dios. Hay partidos que no tienen respeto. Hay partidos
que apoyan cada tipo de abominación y hacen ver al rey Ahab como candidato para
la Canonización. Hay partidos que apestan. No hablo de política sino de
moralidad. No me interesan las políticas, lo que me interesa es la ley de Dios,
esa es mi función como sacerdote.
Hermanos sacerdotes, permítanme dirigirme a ustedes por un segundo. Tengan
cuidado del espíritu que es sordo y mudo. Recuerden que Jesús le sacó a una
persona el espíritu que lo hacía mudo. Fuimos ordenados para proclamar la
palabra de Dios y algunos hemos sido infectados por el espíritu mudo en nuestras
iglesias. Vienen las elecciones y "silencio, no dicen nada, silencio, perderán
su estatus de libres de impuestos". ¡Tonterías! Las grandes leyes de esta gran
nación nos dan suficientes oportunidades para hablarle a la gente sobre las
obligaciones que tienen de votar. Las leyes no nos requieren que permanezcamos
en silencio, nuestros miedos nos convencen a quedarnos callados. Ya es hora de
romper el silencio y pedirle a la gente que se levanten, que escojan líderes que
sean gente de Dios, que les importe la vida y el plan de Dios, que les interese
la alianza. Están ya sin tiempo queridos hermanos y hermanas. Continuemos
nuestro culto y renovemos la alianza ahora mismo diciendo Señor, estoy aquí para
hacer lo que se deba hacer. Amen.